LCR CINE – OMAGH

Sábado 15 de agosto de 1998, Irlanda del Norte, subdivisión administrativa del Reino Unido. Ciudad de Omagh, capital del condado de Tyrone. Localidad tranquila del norte de la isla verde a 40 kilómetros de Londonderry bastión de los unionistas que nada quieren saber de la reina Isabel II. Londonderry, trágicamente famosa por los disturbios del Bloody Sunday, el Domingo Sangriento que costó la vida a 19 manifestantes pro irlandeses el 30 de enero de 1972. Cayeron víctimas de las balas del ejército británico. Fue la masacre más sonada del conflicto del Ulster. Sin embargo Omagh siempre se había caracterizado por ser una plaza de relativa convivencia entre católicos y protestantes. Y más en aquel verano de 1998, meses después de que se firmaran los acuerdos del Viernes Santos primera piedra para el fin de las hostilidades. Los terroristas del IRA con el brazo político del Sinn Fein y su líder Gerry Adams habían dado un paso adelante camino a la paz. Sin embargo un grupo de pistoleros disidentes optaron por fundar el IRA Auténtico y seguir en la lucha cainita. De momento no habían dado señales de vida y las noticias eran principalmente en positivo.

 Sábado 15 de agosto de 1998. Dos de la tarde. Un coche-bomba marca Vauxhall Cavalier es aparcado frente a una tienda de ropa de la Market Street. El vehículo había sido robado y su matrícula de la República de Irlanda cambiada por una de Irlanda del Norte. Sus ocupantes lo estacionan y huyen. Media hora después se recibe el primer aviso en la Ulster Television. Seguirían otros dos en cinco minutos (uno en una organización caritativa y otro de nuevo en la televisión con sede en Belfast). A los cuarenta minutos la bomba estalla. Según las advertencias, la detonación iba a producirse a unos 180 metros del Palacio de Justicia. En realidad estalló a más de 300 metros, lo que significó que algunas personas fueron evacuadas en dirección a la bomba. 29 muertos incluida una mujer embarazada de gemelos. Entre los caídos, dos españoles. Una joven de 23 años y un alumno suyo de 12. Más 200 heridos. El atentado más infame en la historia del conflicto. Uno de los asesinados es Aiden Gallaguer de 21 años. Su padre Michael, propietario de un taller mecánico, abanderará a las familias de las víctimas en busca de justicia.

Así se plantea la película Omagh. Dirigida en 2004 por Pete Travis cuenta los hechos de entonces, partiendo del local donde los terroristas están preparando el coche bomba. La primera media hora encoge el corazón. La narrativa es dura. Un relato hiperrealista cargado de angustia. Crudo. Grabado con técnicas documentales. La cámara se pega a los protagonistas, da tumbos, se mueve con nerviosismo, el espectador sufre porque tiene la sensación de estar in situ, los planos anticipan el desastre y afrontan con valentía y maestría el drama. El director no omite el dolor. Se atreve a reproducir la tragedia de las familias. Omagh descubre muchos vericuetos del terrorismo, la política, la policía y las medias verdades. Una película muy recomendable. Para emitir en las clases de historia contemporánea, en la facultad de Ciencias Políticas y si me apuran en Educación para la Ciudadanía. Pueden acceder a ella en bibliotecas públicas puesto que forma parte de la colección de filmes que el diario El Mundo entrega a los lectores cada domingo.

Ismael T. Reguillos

Puedes escuchar esta sección todos los jueves en el programa ABRIMOS LOS JUEVES de Radio Daimiel

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