LCR CINE – EN TIERRA HOSTIL

Posted in LCR CINE - COMO LA VIDA MISMA on Marzo 4th, 2010 by admin
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Al principio la Guerra de Vietnam no llamó la atención de la industria del cine de Estados Unidos. El armisticio en la remota Indochina se firmó en 1975 y tuvieron que llegar los 80 y 90 para que florecieran con éxito las películas sobre el conflicto. La puerta la abrió Coppola con ‘Apocalypse Now’ para después tomar las riendas Oliver Stone con ‘Platoon’, ‘Nacido el 4 de julio’ y ‘Cielo y Tierra’ o Kubrick filmando ‘La Chaqueta Metálica’. Éxitos de taquilla y reconocimiento de Hollywood con varios Oscar y nominaciones. Al contrario que los análisis históricos e incluso la propia sociedad estadounidense, el cine sí supo asimilar la derrota sin soslayar torturas, abusos y asesinatos indiscriminados de civiles.

Pero ¿por qué con la guerra de Irak el balance es distinto?. Si bien las productoras se aventuran con esta temática y la crítica y galardones se aplican con ecuanimidad y justicia, por el contrario la taquilla no responde. O los ciudadanos de aquel país están saturados o sencillamente dan la espalda al cine sobre Irak donde siguen abiertas las trincheras. Es posible que esta última (una cuestión psicológica) sea la causa. Hay heridas sangrando, con el fracaso de Vietnam tuvieron bastante y se abstienen del tema. Sea cual sea la explicación, los datos son esclarecedores. No hay película alguna basada en la última gran guerra mediática o sus consecuencias que hayan llegado a los 30 millones de dólares de recaudación. Muchas no alcanzan a cubrir costes. Y calidad ha habido. Brian de Palma y su ‘Redacted’ fracasaron, con menos de 800.000 euros de caja en todo el mundo. ‘En el Valle de Elah’, de Paul Haggis y con Tommy Lee Jones y Charlize Theron en el reparto, fue la que más dinero ganó ayudada por su presencia en la noche de los Oscar, casi 30 millones que al cuadrar cuentas supusieron otro fiasco.

Este 2010 la historia se repite con ‘En tierra hostil’. El domingo se presenta en el Kodak Theatre de Los Ángeles con nueve nominaciones a los Oscar y decenas de premios como tarjeta de visita siendo la más firme candidata a reñir las estatuillas más importantes a ‘Avatar’. Sin embargo, ‘En tierra hostil’ sólo ha acumulado 20 millones de dólares. Tienen suerte de que esta cinta más o menos independiente sólo costó 15 millones, aunque eso no quita que la regla se confirme: Irak y el cine no casan.

Público aparte, estamos ante una gran película. Rodada a tramos con perspectiva documental, cuenta la historia de un artificiero norteamericano destinado como jefe de equipo en Irak. A partir de ahí, narra diferentes versiones humanas para sobrevivir al drama cotidiano. La acción también está presente, explosiones o ráfagas de tiros para mantener la tensión narrativa. ‘En Tierra Hostil’ es la recomendación de la semana. Un punto diferente en la noche de los Oscar.

Ismael T. Reguillos

Puedes escuchar esta sección todos los jueves en el programa ABRIMOS LOS JUEVES de Radio Daimiel

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LCR CINE – LOS ABRAZOS ROTOS

Posted in LCR CINE - COMO LA VIDA MISMA on Febrero 22nd, 2010 by admin

El cine español toma aire. Después de la melancolía de los últimos años que sumió a la industria nacional en un mar de lamentos y océanos de lágrimas, ahora asistimos a la dicha de una resurrección. No obstante, es mucho decir que alguna vez estuviera muerto siendo más una cuestión de desubicación. En este trayecto hacia el limbo, el error que cometieron nuestros embajadores del celuloide fue disparar a discreción en busca de un enemigo intangible. Ha tenido que llegar el sorprendentemente cuerdo Alex de la Iglesia a la presidencia de la Academia y alinearse ciertos astros, léase buenas películas, para que se suscribiera la paz con el gran público y en estos días se hable sobre todo de gloria.

La culpa no fue del Gobierno, ni de los críticos apátridas, ni del vulgar gusto de los españoles más receptivos a devorar palomitas en ristre películas fabricadas en Hollywood. El problema no era tan siquiera de los cuartos que como se ha visto han salido al rescate cuando en la mesa de los productores se servía un guión bien armado. El tumor estaba en los cineastas incapaces de agachar la cerviz y tentarse el propio ombligo. En cuanto la creatividad y a veces genialidad ha destapado el tarro de las esencias, ¡oh maravillas! descubrimos que ni actores, directores y guionistas eran tan paupérrimos ni el espectador tan cabronías como para hacerle la puñeta a los suyos.

“La unión hace la fuerza” precursó Esopo en una de sus fábulas. Cómo es posible que hayamos olvidado la más pragmática de las moralejas. Pues sí, todos tan amigos y remando en galeras con viento en popa. Recién hemos asistido a una gala de los Goya sin empalago, ágil, irónica e ingeniosa. Conclusión: récord de espectadores. Favor impagable a las fulgurantes estrellas Bardem y Pe a quienes desde la mamada de pechos de Jamón Jamón no se les veía tan juntos. Por supuesto, el gurú Pedro Almodóvar como César de andar por casa levantando el pulgar en un “Yo os perdono”.

Pero, volviendo a lo de antes, a quien le guste esto del cine apenas le importa el desfile por la alfombra verde y el marujeo de bares y camas, a no ser que situaran una videocámara en la almohada. Al final es vender humo. Por eso, si el cine español se ha reivindicado en este 2010 es gracias a películas bien hechas como Ágora, papeles inolvidables y arrebatadores como el de Malamadre en Celda 211 y otra vez historias como las que sólo cuenta el genio de Calzada de Calatrava a quien tanto bien le hizo marcharse de su pueblo cuando ser maricón era morir por España.

Sirva este comentario para reclamar el merecido protagonismo de Los Abrazos Rotos que no debiere pasar sin pena ni gloria e insertarse anónima en el curriculum de Almodóvar. Merece mucho la pena disfrutarla porque, euros aparte, la materia prima del cine son las ideas y quienes las interpretan. Mención especial para Lluis Homar y José Luis Gómez a quien descubrimos ya hace muchos años como atracador con sentimientos en La Estanquera de Vallecas. La última de Almodóvar, recomendación de la semana.

Ismael T. Reguillos

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LCR CINE – OMAGH

Posted in LCR CINE - COMO LA VIDA MISMA on Febrero 13th, 2010 by admin

Sábado 15 de agosto de 1998, Irlanda del Norte, subdivisión administrativa del Reino Unido. Ciudad de Omagh, capital del condado de Tyrone. Localidad tranquila del norte de la isla verde a 40 kilómetros de Londonderry bastión de los unionistas que nada quieren saber de la reina Isabel II. Londonderry, trágicamente famosa por los disturbios del Bloody Sunday, el Domingo Sangriento que costó la vida a 19 manifestantes pro irlandeses el 30 de enero de 1972. Cayeron víctimas de las balas del ejército británico. Fue la masacre más sonada del conflicto del Ulster. Sin embargo Omagh siempre se había caracterizado por ser una plaza de relativa convivencia entre católicos y protestantes. Y más en aquel verano de 1998, meses después de que se firmaran los acuerdos del Viernes Santos primera piedra para el fin de las hostilidades. Los terroristas del IRA con el brazo político del Sinn Fein y su líder Gerry Adams habían dado un paso adelante camino a la paz. Sin embargo un grupo de pistoleros disidentes optaron por fundar el IRA Auténtico y seguir en la lucha cainita. De momento no habían dado señales de vida y las noticias eran principalmente en positivo.

 Sábado 15 de agosto de 1998. Dos de la tarde. Un coche-bomba marca Vauxhall Cavalier es aparcado frente a una tienda de ropa de la Market Street. El vehículo había sido robado y su matrícula de la República de Irlanda cambiada por una de Irlanda del Norte. Sus ocupantes lo estacionan y huyen. Media hora después se recibe el primer aviso en la Ulster Television. Seguirían otros dos en cinco minutos (uno en una organización caritativa y otro de nuevo en la televisión con sede en Belfast). A los cuarenta minutos la bomba estalla. Según las advertencias, la detonación iba a producirse a unos 180 metros del Palacio de Justicia. En realidad estalló a más de 300 metros, lo que significó que algunas personas fueron evacuadas en dirección a la bomba. 29 muertos incluida una mujer embarazada de gemelos. Entre los caídos, dos españoles. Una joven de 23 años y un alumno suyo de 12. Más 200 heridos. El atentado más infame en la historia del conflicto. Uno de los asesinados es Aiden Gallaguer de 21 años. Su padre Michael, propietario de un taller mecánico, abanderará a las familias de las víctimas en busca de justicia.

Así se plantea la película Omagh. Dirigida en 2004 por Pete Travis cuenta los hechos de entonces, partiendo del local donde los terroristas están preparando el coche bomba. La primera media hora encoge el corazón. La narrativa es dura. Un relato hiperrealista cargado de angustia. Crudo. Grabado con técnicas documentales. La cámara se pega a los protagonistas, da tumbos, se mueve con nerviosismo, el espectador sufre porque tiene la sensación de estar in situ, los planos anticipan el desastre y afrontan con valentía y maestría el drama. El director no omite el dolor. Se atreve a reproducir la tragedia de las familias. Omagh descubre muchos vericuetos del terrorismo, la política, la policía y las medias verdades. Una película muy recomendable. Para emitir en las clases de historia contemporánea, en la facultad de Ciencias Políticas y si me apuran en Educación para la Ciudadanía. Pueden acceder a ella en bibliotecas públicas puesto que forma parte de la colección de filmes que el diario El Mundo entrega a los lectores cada domingo.

Ismael T. Reguillos

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LCR CINE – UP IN THE AIR

Posted in LCR CINE - COMO LA VIDA MISMA on Febrero 5th, 2010 by admin
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Hoy hablamos del director canadiense Jason Reitman. Nacido en Montreal, cuenta con ese adicional que tienen los oriundos de la capital de la región francófona de Québec: ser como un parisino en Norteamérica. Además este joven cineasta disfruta la suerte de haber absorbido dos savias culturales. Su padre es anglosajón y diríamos que el árbol genealógico de su madre tiene raíces galas. Reitman cumplió en octubre los 32 pero lleva vinculado a este mundillo desde que tenía sólo 3 años. El caso es que su padre Ivan Reitman que sigue en activo fue el director de la exitosa Cazafantasmas de la que prepara una tercera entrega en 2012. En su haber hay otros títulos de películas para Navidad y sobremesa de domingo como Los incorregibles albóndigas, Los gemelos golpean dos veces o Poli de Guardería. Ivan Reitman por tanto es el mayor exponente de la explotación de los registros cómicos de Bill Murray uno que lo fue de siempre y de Arnold Swarzzenegger, uno que lo fue en su última etapa de actor antes de provocar risa también como gobernador de California.

Reitman hijo, nuestro protagonista de hoy como suele decirse “ya mató a su padre” para hacer camino propio. Son la noche y el día. Uno con cintas frívolas y de puro entretenimiento. Sin mensaje. El hijo, por el contrario, profundamente sátiro y crítico con la sociedad que le ha tocado vivir. Tanto es así que, como padrino tenía, bien jovencito le ofrecieron más de un proyecto de cine comercial para ayudar a su cartilla de ahorros. Los rechazó. Jasón Reitman fue por libre y el séptimo arte agradece que pudiera haber dado rienda suelta a su creatividad. De momento sólo ha tenido tiempo de dirigir tres largometrajes, el primero y el último aportando el guión. El segundo sólo como director aunque con aclamación de crítica y pública. Recordarán el título, Juno, 4 nominaciones a los Oscar y una estatuilla. La adolescente embarazada que decide tener el hijo y darlo en adopción.

Pero centrémonos en las otras dos cintas de Reitman. Se estrenó a lo grande con Gracias por fumar; un ejecutivo de las grandes tabacaleras que intenta convencer de que lo importante es que uno pueda tomar libremente la decisión de encenderse un cigarrillo; porque la elección forma parte del espíritu norteamericano. Gracias por fumar es Estados Unidos, es american way of life, es dinero, fugacidad, un mundo de tiburones, es un todo vale, todo se puede vender. Pero Reitman no se quedó satisfecho con su ironía tal vez porque Gracias por Fumar denota tintes de parodia que pueden despistar al espectador descreído por tomar a chanza lo que es una certera realidad en Norteamérica: la puesta en duda de los valores que en su día construyeron aquella sociedad.

Por eso, Up in The Air su flamante última película se lo toma más en serio esa descomposición made in USA. George Clooney que se perfila para el Oscar es como una guillotina sin saberse víctima. Su trabajo es despedir a gente y vivir al día. La persecución de cifras, pertenecer a un club selecto, nada auténtico. Soledad encubierta, miedo. Los diálogos prenden en el espectador, las resoluciones argumentales acaban conmoviendo. Mordaz y romántica al mismo tiempo. Las secuencias de la boda de su hermana es lo más parecido a un rodaje de video casero. Muy real. Excelente dirección y guión, fantástico montaje. Up in The Air es la recomendación de la semana. Desde el pasado 23 de enero, en los cines españoles.

Ismael T. Reguillos

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LCR CINE – INVICTUS

Posted in LCR CINE - COMO LA VIDA MISMA on Enero 28th, 2010 by admin
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Vuelve Clint Eastwood a este espacio de Cine. El director de la que muchos consideramos la mejor película del año pasado, Gran Torino, llega a las salas españolas con su última cinta, Invictus. En esta ocasión quien suscribe el comentario no ha tenido aún la oportunidad de verla. En España se estrena hoy viernes 29 y se hablará mucho de ella en los días venideros. Sin embargo, pese a no poder verter una crítica con los argumentos que proporcionan un visionado completo, sí es cierto que he disfrutado de algunas secuencias reveladoras, aparte del trailer que ya circula por Internet desde hace un par de meses puesto que fue estrenada en Estados Unidos el pasado 11 de diciembre. Lógicamente, quienes hagan uso de las descargas pueden bajársela de la Red y no sería mala opción si acceden a alguna versión que asegure calidad. De hecho, les recomendaría que así lo hicieran, un barrido por la Red o tal vez esperen a que en verano llegue a los videoclubes. Por una cuestión, resulta imprescindible verla en versión original, una costumbre a la que lamentablemente no estamos habituados en España y de la que recelan la generalidad de las salas comerciales. En el caso de Invictus, la explicación se llama Morgan Freeman.

El veterano actor norteamericano asume uno de los papeles más sustanciosos de su reputada carrera al introducirse en la piel de Nelson Mandela. Si a su evidente parecido físico le suman el extraordinario inglés con acento zulú del que hace gala en la película, entenderán por qué esta historia gana credibilidad y empaque en versión original. Hubo un caso muy parecido con el también actor negro Forest Whitaker que hace pocos años interpretó en El Último Rey de Escocia al dictador ugandés Idi Amin Dada valiéndole un oscar cuyo mérito sólo se aprecia estremeciéndose con la entonación y el inglés macarrónico que revisten sus discursos de tirano bordando una inolvidable escena al principio del largometraje.

 Volviendo con Invictus, su historia se basa en el libro del periodista británico John Carlin titulado El Factor Humano: Nelson Mandela y el Juego que Cambió el Mundo. Está ambientada después de que Mandela saliera de la cárcel y se convirtiera en presidente de Sudáfrica. Al poco tiempo, en 1995, el país albergó el campeonato del mundo de rugby tras años de ser excluido de las competiciones como castigo por el apartheid. Mandela quiso aprovechar aquella oportunidad que el mundo le daba a la sociedad sudafricana para bajo la excusa del rugby apadrinar el fin del odio, la desconfianza y el recelo entre blancos y negros. El deporte del balón ovalado era la herramienta. Practicado por los boers de origen holandés y la colonia británica, el rugby era el símbolo de la clase opresora. Mandela, el primus entre los negros, sintió el compromiso de dar el paso adelante. Animando, celebrando y empujando a que el equipo sudafricano luchara por el título. Había que trabajar en dos frentes. Primero convencer a los suyos de que las gradas de los estadios tenían también hueco para ellos y, por otro lado, hacer comprender a las clases altas blancas que el nombre de Sudáfrica, el deporte y el honor no eran patrimonio exclusivo de ellos. Invictus nos cuenta qué camino se siguió en aquel tiempo de vagar sobre la cuerda floja. Morgan Freeman comparte protagonismo con Matt Damon quien interpreta al capitán de la selección François Pieenar. De cómo juntos hicieron que un juego cambiara Sudáfrica certificando el principio del fin del apartheid.

 Clint Eastwood nos regala otra joya con una fotografía bastante aceptable y una recreación de los partidos de Rugby donde hace un despliegue de cámaras y tomas ciertamente espectacular. Siempre es de agradecer que las buenas historias sean contadas por los mejores.

Ismael T. Reguillos

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